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Columna: El reto del ser pensante y los derechos de la Madre Tierra


*Por Alberto Cabezas

LA VOZ DE GOICOECHEA.- Realmente iniciar a leer un libro es un reto, por el tiempo que requerimos para hacerlo y las múltiples ocasiones que tenemos en nuestro diario caminar. Por eso antes de iniciar esta labor, es fundamental escoger un buen libro que nos vaya a entretener o a enseñar. Pues eso exactamente realice la hora leerme “El Mañana empezó ayer”, del autor Francisco José Lacayo un libro pinolero, impreso en el 2019.

El mismo narra una gran cantidad de adversidades de la vida educativa que no solo son tomadas de los centros estudios, sino también de la educación en los campos, en las urbes, en la educación en nuestras familias e incluso de quienes nos vende un rico helado. Asimismo, de quienes han triunfado, han sido víctimas, han fracasado y son cómplices de la actual crisis.

Pero el autor, no solo nos enseña que quienes nos guían son los hombres y mujeres sino también nuestra Madre Naturaleza, nos hace incluso reflexionar que está debería tener derechos, para poder vivir una vida en plenitud y armonía con la misma.

Hoy el hombre debe aprender pilares básicos de educación nos narra Lacayo, dentro de los que destaca aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir y aprender a ser. En el momento que aprendemos a hacer estamos transformando la realidad. Por eso mismo es fundamental, aprender a desaprender, ya que la modernidad parece dictarnos violencia, egoísmo, competitividad a costas de cualquier, ósea llegar a ser los primeros independientemente que pase lo que suceda y a quien suceda.

La UNESCO, nos grita a todas voces que debemos cambiar ese aspecto y basarnos en principios solidarios con un cierto nivel de pensamiento, con mucha moralidad logrando notar que convivimos con nuestros semejantes que están llenos de sentimientos y no son un simple número como muchos por medio de la economía nos los han querido vender.

Por eso pensar en educación, no es sinónimo de escuelas, colegios y universidades, va mucho más allá, es que la sociedad por medio de su conocimiento basado en principios ancestrales pueda contribuir un país más sólido y lleno de esperanzas.

En actualidad, nos están tratando de crear con mentes digitales y robotizadas, con la excusa de que llegó la hora digital o de la inteligencia artificial. Sin embargo, nuestra inteligencia está formada por nuestros antepasados y no podrá ser cambiada por los algoritmos robóticos. Nosotros como seres humanos tenemos algo que no va a tener un montón de hierro “pensante” y es que fuimos dotados por nuestro Padre Celestial de inteligencia emocional, espiritual, creativa, improvisadora, social y ética. Somos únicos cada uno, con sus defectos y cualidades.

La educación debe ser la base de la familia, siempre y cuando está reconozca sus antecesores y sus generaciones presentes, futuras y las cuales crea una cultura. Es decir, en lo que vivimos día a día.

La educación no debe medirse reitero en números, en cómo un ser humano puede aportar al producto interno bruto, ya que esta va más allá, por eso educar no es solo tratar de guiar a estudiantes para que se transformen en máquinas al servicio del proletario. El ser humano no es mercancía, ganancia y consumo. Los cambios sociales provocados por la educación se deben dar en todo el espectro social.

No es posible que unos puedan darse el lujo de comer caviar y otros ni siquiera un grano de arroz. Debemos realmente ubicarnos en un contexto mundial para poder meditar al respecto. Tampoco es lógico que se compren más armas y se invierta menos en educación, ya que esto es irracional.

Hoy el mundo está lleno de sed de sangre por medio del lavado de los cerebros que nos han venido inculcando la industria de la muerte. Mientras pocos se preocupan por la situación de crisis alimentarias, de las migraciones masivas, las hambrunas, el calentamiento global y la contaminación.

Nos están inyectando en las venas datos informáticos como si fuéramos máquinas listas para evacuar funciones online. Están transformando la educación heredada de nuestros antepasados. No trato de argumentar que el mundo online es algo totalmente perjudicial, pero en parte si lo es.

Es hora de reinventar lo que se está perdiendo en cuanto a lo que nos están enseñando a las recientes generaciones respecto a la educación, la ciencia, la cultura, las relaciones con naturaleza y el modelo de desarrollo, entre otros aspectos. Desde hace tiempo, esto nos lo ha querido dictar la Organización de las Naciones Unidas en sus múltiples y distintas manifestaciones.

Es hora de detenerlos a pensar sobre estos conceptos ya que el mundo parece caminar a un ritmo sin precedentes. No se trata de que tratemos de resistir al cambio, se trata de hacer, pero como seres pensantes, pero no es solo pensar, sino actuar y asumir de verdad compromisos como el de crear un verdadero desarrollo sostenible, que fue el postulado que varios países asumieron en la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro en 1992 y los fundamentos para crear el Día Internacional de la Madre Tierra (Resolución 63/278 de la ONU).

Pero ante estos enumerados, en los últimos 150 años se ha seguido el uso irracional de nuestros recursos naturales, no permitiendo que se regeneren y este tipo de actividades no responden a los retos que tenemos para contrarrestar el hambre, las guerras, las enfermedades y la pobreza que está en este momento golpeando cada vez más a la humanidad y hoy más que nunca por medio del CORONAVIRUS que está provocando más desempleo. Cualquier daño al ambiente, es un daño a nosotros mismos.

Deberíamos aplicar la máxima de no mataras, también a favor de la Madre Naturaleza. Según un reciente informe del Banco Mundial alrededor de 100 millones de personas podrían caer en pobreza de ahora hasta el 2030, sino se toman más medidas para enfrentar el cambio climático, cuyos efectos en la agricultura están generando hambruna mundial y enfermedades.

Uno de los argumentos de pasado gobierno de Estados Unidos para retirar a su país de los acuerdos de la COP 21 sobre el medio ambiente y el cambio climático fue que afectaría los intereses económicos. ¿Hasta dónde vamos a llegar con este tipo de pensamientos corruptos y de maldad?

*Estudiante de Doctorado en Educación de la Universidad Jean Jacques Rousseau.

Fuente: Libro El mañana empezó ayer, del doctor Francisco José Lacayo Parajón.

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